Cuando alguien colapsa repentinamente, mantenga la calma y actúe paso a paso.
Antes de ayudar, observe rápidamente a su alrededor.
¿Existen peligros como tráfico, fuego, cables eléctricos expuestos o un entorno inseguro? Si la escena no es segura, no se acerque. Llame al 9-1-1.
Su seguridad siempre es lo primero.
Si está disponible, utilice equipo de protección personal (EPP), como guantes desechables o una barrera para respiración. El EPP ayuda a protegerlo del contacto con sangre o fluidos corporales. Sin embargo, no retrase la atención que salva vidas si el EPP no está disponible de inmediato.
Evite el contacto directo con sangre siempre que sea posible y lávese las manos después de brindar atención.
Toque a la persona y grite: “¿Está bien?”
En el caso de un lactante, toque suavemente la planta del pie.
Si la persona no parpadea, no se mueve, no habla ni responde, considérela inconsciente.
Pida ayuda en voz alta. Señale directamente a alguien y diga: “Usted, llame al 9-1-1.” Señale a otra persona y diga: “Usted, traiga el DEA.” Asignar tareas específicas evita confusiones.
Si está solo:
Observe el pecho para detectar respiración normal durante al menos 5 segundos, pero no más de 10 segundos.
La respiración normal es un movimiento constante y regular del pecho al subir y bajar.
El jadeo no es respiración normal. El jadeo puede:
Si la persona está inconsciente y no respira normalmente, comience la RCP de inmediato.
La supervivencia ante un paro cardíaco depende de una secuencia de acciones críticas llamada la Cadena de Supervivencia:
Cada eslabón fortalece al siguiente. Actuar con rapidez mejora la supervivencia. Estos pasos se aplican tanto a emergencias de paro cardíaco en adultos como en pacientes pediátricos.